Masai


Los masai creen que les pertenece todo el ganado de la Tierra. Tal creencia nace de una leyenda que relata que en el principio Dios tenía tres hijos, a cada uno de los cuales obsequió con un regalo. El primero recibió una flecha para cazar; el segundo, una azada con la que arar, y el tercero, un cayado para guiar al rebaño. Fue este último, según la tradición, quien se convirtió en el padre de los masai.

Aunque otras tribus poseen ganado, los masai creen que, en esencia, esos animales son suyos.
Los masai son un pueblo estimado en unos 883.000 individuos, que viven en Kenia meridional, y en Tanzania septentrional.
La creación de fronteras y de límites territoriales impuestos forzó algunos cambios en su estilo de vida, aunque no tan drástico como en el caso de otros pueblos nómadas. La mayoría de los masáis mantienen su religión tradicional, aunque algunos han adoptado alguna forma de cristianismo.

Son un pueblo nómada que sigue hoy en día subsistiendo del pastoreo, aunque alguna de sus tribus, como los arusha (o masai lumbwa) se dedican a la agricultura. La estructura social masai está jerárquicamente organizada. Además de los clanes (de los cuales el de los herreros es el más bajo), se dividen en guerreros o morane, jefes de familia y ancianos (responsables políticos o religiosos). Cada una de estas clases posee derechos y deberes específicos, que en el caso de los guerreros varían según la edad de los jóvenes. La supervivencia de este pueblo depende de la salud y fortaleza de sus animales.

De ellos obtienen la leche para su consumo y el excremento con el que recubren las chozas. Rara vez matan al ganado para alimentarse, salvo de vez en cuando alguna oveja o cabra. Sin embargo, cuando lo hacen, no desperdician nada. Los cuernos los emplean como recipientes; con las pezuñas y los huesos hacen adornos, y curten la piel para confeccionar calzado, ropa, coberturas para dormir y cuerdas.

Con una fisonomía esbelta y de facciones finas, los masai son un pueblo bien parecido. Su holgada indumentaria es de colores atractivos. Telas teñidas de vivos tonos exhibiciones de valor. Cuando los grupos de guerreros van teniendo mayor edad pasan a integrar los siguientes estratos sociales, desplazando a su vez a los del grupo de edad precedente hacia un status mayor. Cada aumento de status (siempre por grupos) va ofreciendo a los jóvenes más derechos y prerrogativas como poder fumar o casarse (siempre fuera del clan familiar); y cada vez van pesando más sus opiniones en la sociedad. Esta característica culmina cuando un grupo pasa a considerarse de "ancianos", ya que son ellos quienes tomarán todas las decisiones importantes, de forma igualitaria y reunida en consejo.

En cuanto a las niñas, también pasan por una ceremonia de iniciación que incluye la circuncisión femenina. Es habitual que su futuro matrimonio esté pactado por sus padres desde pequeñas, pero desde el rito de iniciación se les permite relacionarse con los jóvenes guerreros que deseen. Aunque pueda parecer lo contrario, la sociedad masai es muy abierta a este respecto, ya no está mal vista la promiscuidad femenina ni masculina.

La vida cotidiana de los masai se desarrolla en el poblado, protegido por un fuerte y espinoso vallado. Las viviendas son fabricadas con estiércol de vaca seco. La leche es el único alimento acompañado a veces de mantequilla

A los moran, sin embargo, se les permite comer carne, pero nunca junto con leche. Cuando un masai cae enfermo, ha sufrido la circuncisión o está agotado se le da a beber sangre de buey. Las vacas son sagradas y, por tanto, lo son su tierra y todos los otros elementos concernientes a su ganado. El ganado provee de todas las necesidades a los masai: leche, sangre y carne para su dieta (producen una especie de yogur fermentando la leche con sangre de animal), cuero y pieles para su ropa

Su vida cultural está llena de celebraciones, iniciándose con el nacimiento y continuando con los matrimonios. Durante los matrimonios, que son polígamos y a menudo con grandes diferencias de edad (hombres de setenta con niñas de doce, a cambio de las que pagan una dote de reses: dos o tres vacas o algunas docenas de cabras) se realiza una ceremonia en la que a menudo se practica la ablación o circuncisión. Su religión se centra en torno a creencias místicas que conciernen a los masai, a su ganado, y a Dios.
La religión de los masai es monoteísta y austera. La principal manifestación de bondad de Ngai es la lluvia.






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